Hace tiempo escuché una historia muy inspiradora. Eso fue hace tiempo. Seguramente haya escuchado muchas, pero ahora mismo no puedo recordar ninguna de ellas. No es un buen momento.

Hay veces en que lo vemos todo oscuro, y, desde luego, no estamos pasando por nuestra mejor etapa. No obstante, hay una lección vital que he tenido presente durante toda mi vida. La realidad no se preocupa por tus sentimientos. 

Es por eso, que lo importante en momentos de dificultad es tratar de entender que tu actitud va a definir los resultados que recibas. Ni siquiera sé por qué te estoy contando esto, pero lo cierto es que acabo de recordar aquella vieja historia.

Erase una vez, una persona valiente. La llamaremos Azul. Azul vivía en un desierto caluroso a la par que solitario. Tenía varios empleados consigo para ayudarle a conseguir comida, lo que se hacía más difícil cada año. Empezaron a soplar fuertes vientos, y nunca se amainaron. Así que Azul emprendió, junto con sus fieles compañeros, el peligroso viaje hacia un oasis lejano del que sus antepasados le habían hablado.

Resulta que en el camino había saqueadores y mercenarios, y poco a poco, entre batalla y batalla, iba perdiendo sus recursos y a la gente que le acompañaba. Sus buenos compañeros nunca le abandonaron. 

Azul caminaba, y caminaba, pero sus camellos ya no soportaban el peso. Tuvo que dejarlos, entre lágrimas, en el medio del camino. Ahora ya sólo le quedaban algunos de sus fieles y nada para llevarse a la boca.

Azul tenía una meta, quería llegar al Oasis, quería saciarse en sus aguas y gozar del fruto de sus plantas. Pero Azul murió persiguiendo un sueño. Azul era valiente, pero no lo sabía todo. Tan sólo le quedaban unos cuantos pasos cuando, por la emoción, cayó redondo a los pies de su último paje. Éste también murió, de pena. No soportó ver la agonía de su líder. 

Azul nunca llegó al Oasis, ni tampoco sus ayudantes; y de sus familias no se supo nada (pero seguramente también murieron por haberlo perdido todo).

No hubo final feliz.

AHORA TE HABLO A TÍ, AZUL.

Es un placer conocerte. Has logrado algo increíble. Has construido tu negocio con pasión, y has cumplido fielmente con tus trabajadores.

Es por la admiración que te tengo, que quiero ayudarte en tu camino hacia el Oasis. No quiero que pierdas a tu gente por el camino.

NO QUIERO que los mercenarios te  saqueen, ni que mueras cerca de la meta tras haber llegado hasta aquí. 

En Wink, queremos invitarte a que te sumes a nuestra caravana, porque juntos, somos más fuertes. Te queremos llevar a tu destino, y disfrutar de tu victoria.

Aunque soplen fuertes vientos, y no veas muchas oportunidades, ten en cuenta que hay gente que ha llegado hasta el Oasis. Otra no quiere que llegues.

Deja que te guiemos.

Digitaliza ya tu inmobiliaria, y crece.

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